La cocaína
Producción y vías de administración
Formas
de administración
La inyección
o la administración intravenosa transporta la droga directamente a la sangre
aumentando así la intensidad de su efecto. Al fumar, se inhala el vapor o el
humo de la cocaína a los pulmones, donde la sangre lo absorbe a la misma
velocidad que cuando se inyecta. El efecto eufórico resultante es casi
inmediato, y es la razón por la cual la popularidad del crack aumentó
enormemente a mediados de los años ochenta. El consumo de cocaína puede ir
desde su uso ocasional a un consumo repetido o compulsivo, con una variedad de
patrones entre estos dos extremos. Fuera de su uso para fines médicos, no
existe una manera segura de consumir cocaína.
Producción
Las hojas de la coca, de donde se obtiene la cocaína, se han ingerido por miles de años, mientras que la sustancia química pura, el clorhidrato de cocaína, se ha consumido por más de 100 años. A principios del siglo XX, por ejemplo, la cocaína purificada se convirtió en el principio activo básico que se empleaba en la mayoría de los tónicos y elíxires creados para tratar una gran variedad de enfermedades. La cocaína pura era extraída originalmente de la hoja del arbusto de la coca del género Erythroxylum, que crecía principalmente en Perú y Bolivia.
Hay dos formas químicas de la cocaína que suelen consumirse: la sal de clorhidrato (que es soluble en agua) y los cristales de cocaína o base, conocida en inglés como “freebase” (que no son solubles en agua). La sal de clorhidrato, o la forma en polvo de la cocaína, se consume de forma inyectada o inhalada (“snorting”). Los cristales de cocaína o freebase han sido procesados con amoniaco o bicarbonato sódico y agua y luego calentados para eliminar el clorhidrato y producir una sustancia que se puede fumar.
Emilio Toledo De Jesús


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